28 Abr Las raíces de la psicología positiva

El estudio y la práctica de la psicología positiva se encuentra enraizada en todas las religiones.  El Budismo, por ejemplo, enseña que la libertad y la paz interior se logran reconociendo la interconexión de todas las cosas, trascendiendo la ilusión de un self separado y aceptando la inevitabilidad del cambio.  El Judaísmo, el Cristianismo y el Islam enseñan que la felicidad se alcanza siguiendo la voluntad de Dios revelada en las escrituras.

 

Los filósofos a lo largo de la historia han ofrecido sus ideas  acerca de cómo lograr la felicidad, sea a través de la búsqueda del placer o de manera menos individualista, a través de acciones morales.  Psicólogos como William James proponían que la trascendencia y las experiencias místicas ayudaban a la gente a vivir vidas más completas.   El siglo XX vio surgir escuelas psicoterapéuticas basadas en el modelo médico que buscaba llevar los estados mentales dolorosos hacia otros más neutrales. La psicología clínica de la época empezó a cuestionar la corriente predominante que se focalizaba en el tratamiento de la enfermedad mental, aliviando los efectos del trauma psicológico  e interrumpiendo el patrón de conductas maladaptativas.  Los nuevos pensadores querían entender las emociones positivas, las fortalezas psicológicas y el funcionamiento óptimo para ayudar en la búsqueda de la felicidad y la realización.  Abraham Maslow fue el primero en usar el término de “psicología positiva” en la década de 1950.  Maslow introdujo el concepto de “auto-actualización”, la búsqueda de crecimiento y significado de la vida luego de haber llenado las necesidades básicas.

 

En 1990 Martin Seligman introdujo el término “optimismo aprendido”, el precursor del estudio de la felicidad.  El término surgió como consecuencia de un concepto suyo previo, “indefensión aprendida”, donde la apatía y la depresión se instauran cuando las personas o los animales están en una situación de aversión sobre la que tiene poco control.  Seligman describe el optimismo como un rasgo de la gente feliz y piensa que puede ser estimulado enseñando a la gente a desafiar los patrones de pensamiento negativos y apreciando las fortalezas.  La idea de que las personas pueden ser más felices reforzando y usando las fortalezas inherentes es central a la psicología positiva.

 

Desde entonces muchos autores han incursionado en el campo de la felicidad.  En el 2011 Seligman acuñó el concepto PERMA, que son las primeras letras de las palabras en inglés emociones positivas (positive emotions), compromiso (engagement), relaciones (relations), significado (meaning) y realización (accomplishment).  Estos son los bloques que construyen una vida plena.